Mar
24
2008

Celibato

Celibato

Una Investigación interesante…

Erudito rastreó sus orígenes en documentos latinos de hace mil años.

Detrás del celibato, motivos terrenales

Se instauró para proteger la riqueza de la Iglesia y atajar a curas “trepadores”.

Formalmente, la Iglesia católica defiende el celibato sacerdotal como una tradición fundamental. Aunque admite que no se trata de un dogma, el Código de Derecho Canónico dice que el celibato es un “don peculiar de Dios”. Y hace un año el papa Benedicto XVI confirmó “su carácter obligatorio para la tradición latina”.

Pero un académico de la Universidad de Manchester, que se pasó año y medio escudriñando documentos de comentaristas latinos de hace un milenio, dice que el celibato tiene raíces históricas más pragmáticas y profanas. En particular, dice que se instituyó como un mecanismo para salvaguardar las propiedades de la Iglesia y para poner a raya a los clérigos “chapulines” que vivían en busca de promociones.

Según el doctor Conrad Leyser, del Centro para la Antigüedad Tardía, en la Escuela de Artes, Historias y Culturas, la instauración de reglas formales puede rastrearse hasta el periodo 897-1049, considerado por muchos el más negro de la historia papal.

Ese periodo de trastornos y efervescencia empezó con el llamado “sínodo del cadáver”. El papa Formoso, que ocupó el trono papal de 891 hasta su muerte en 896, fue sucedido por Esteban VI, quien para vengar cuestiones políticas ordenó enjuiciar al Papa fallecido.

Para el caso, se exhumó su cadáver, se le vistió con los atuendos papales y se le sentó en un trono para que escuchara las acusaciones. En particular, se le acusó de abandonar la diócesis de Porto para ocupar, como Papa, la diócesis de Roma. Sus jueces lo hallaron culpable, así que invalidaron sus actos papales, arrancaron de su mano los tres dedos con los que imponía bendiciones y arrojaron sus restos al Tíber.

Los escándalos del clero subieron de tono poco después, en el año 914, cuando ascendió al trono papal Juan X, con el apoyo del senador romano Teofilacto. Pero en realidad el rumor era que Juan X era amante de Teodora, que no sólo era esposa de Teofilacto sino la noble más poderosa de la Ciudad Eterna.

Estos hechos minaron la confiabilidad de la Iglesia en un periodo de trastornos que puso en peligro a la institución, apuntó Leyser.

“El celibato fue creado como un mecanismo para ayudar a mantener la riqueza de la Iglesia entre legos y sacerdotes”, dijo. “Fue un medio para evitar que los sacerdotes transfirieran recursos de la Iglesia a sus esposas e hijos, y en realidad iba de la mano con una nueva perspectiva de lo que debía ser el clero”.

El académico encontró en sus pesquisas comentarios en el sentido de que la jerarquía católica decidió reconstituir la Iglesia bajo nuevos principios. En particular, se procuró dejar de presentar al sacerdote como un pastor a cargo de su rebaño para considerarlo como parte de una estructura jerárquica e institucionalizada.

“El celibato fue una forma de mostrar a las comunidades que podían confiar en este nuevo clero profesional y que los sacerdotes no eran parte de él para su beneficio personal”, comentó Leyser.

El académico, que realizó su investigación en archivos de Alemania durante 18 meses, dijo que según las nociones habituales, la idea del celibato fue ganando terreno durante los mil años posteriores a las epístolas de San Pablo, consideradas a menudo la primera declaración cristiana importante sobre la abstinencia sexual.

Pero como han mostrado otros eruditos, el mensaje principal de Pablo era: el fin del mundo se acerca: ¡no traten de cambiar su estatus sexual, porque no es importante y no hay tiempo!”.

Para Leyser, es insostenible la perspectiva de que el celibato clerical era un desarrollo inevitable. Desde el siglo IV hubo abundantes llamados a favor de la abstinencia, pero nunca llegaron a tomar una forma coherente.

“De hecho, en los siglos que condujeron al juicio del Papa muerto, los curas casados e incluso los papas casados fueron ampliamente aceptados: eran práctica común”, dijo Leyser. Para ejemplo, ahí está el Concilio de Rímini, abierto en julio de 359: asistieron más de 400 obispos, de los que 300 eran casados.

“Fue sólo después de las controversias del siglo X cuando las actitudes cambiaron de modo fundamental“, comentó el académico.

Un ejemplo está en esta formulación que data del Concilio de Bourges, en 1031: “Ningún sacerdote, diácono o subdiácono podrá tomar concubina o esposa; el que la tenga, la debe dejar inmediatamente; el que se niegue a ello, deberá renunciar al ministerio en el acto; el subdiácono antes de la ordenación deberá declarar su voluntad de no tomar concubina o mujer en el futuro. Los hijos de sacerdotes no serán admitidos como
clérigos. El que deja el estado clerical deberá ser separado de los miembros del clero”.

Y ni siquiera reglas así de claras se cumplieron a rajatabla. En el siglo XI la sexualidad del clero era tan notoria y común que por exigencia de dos concilios, el obispo de Brema tuvo que expulsar de la ciudad a las concubinas de los clérigos.

El historiador católico Henry Jules Charles Petiot, que escribió bajo el alias Daniel-Rops, señaló que en pleno siglo XI, al Concilio de Constanza, realizado entre 1414 y 1418, se desplazaron 700 mujeres públicas, para atender las demandas sexuales de los obispos y el clero durante la reunión conciliar.

Qué tan común no sería la cuestión que los obispos acabaron por establecer la llamada “renta de putas”, un monto monetario que los sacerdotes debían pagar a su obispo cada vez que violaban su celibato.

Pepe Rodríguez, en su libro La vida sexual del clero, señaló que “Y tan normal era tener amantes, que muchos obispos exigieron la “renta de putas” a todos los sacerdotes de su diócesis sin excepción; y a quienes defendían su pureza, se les obligaba a pagar también ya que el obispo afirmaba que era imposible el no mantener relaciones sexuales de algún tipo”.

– Fechas

Reglas, reglas

  • Desde los primeros siglos de la Cristiandad hubo algunos dictámenes que apuntaban a la idea del celibato sacerdotal.

306
EL CONCILIO DE ELVIRA establece, en su Decreto 43, que todo sacerdote
que duerma con su esposa la noche anterior a celebrar misa perderá su empleo.
567
EL CONCILIO DE TOURS II dice que todo clérigo que sea sorprendido en la cama con su esposa será excomulgado y reducido al estado laico.

836
EL CONCILIO DE AIX-LA-CHAPELLE admite que en conventos y monasterios se
recurre al aborto y al infanticidio para encubrir las actividades del clero no célibe.

www.mileno.com

Written by Larlok in: General | Etiquetas:

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